#7 Inge Morath

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Inge Morath (1923-2002) hizo historia en 1955 al convertirse en la primera fotógrafa en entrar en la Agencia Magnum como miembro de pleno derecho. Lo había hecho como asociada en 1953 y como redactora de textos en 1949. (Aquí conviene explicar que, como tal, la primera fotógrafa en entrar en Magnum fue Eve Arnold, que entró como asociada en 1951 pero que no fue miembro de pleno derecho hasta 1957, dos años después que Morath, de ahí la confusión que suele darse entre ambas a la hora de establecer quién fue la primera fotógrafa en entrar en la agencia).


Inge Morath llegó a Magnum junto a su entonces amigo Ernst Haas, después de que alguien hiciera llegar su trabajo a Robert Capa. Por aquel entonces, la austriaca no fotógrafa sino periodista, por lo que empezó escribiendo textos para acompañar las imágenes que envíaban otros corresponsales de la agencia como Henri Cartier-Bresson. También viajó como asistente de algunos de aquellos fotógrafos para ayudarles en su trabajo.


Pero ser mujer en Magnum, algo bastante raro entonces, era con frecuencia difícil, por el simple hecho de que nadie te tomaba en serio (¿qué quiere una chica guapa como tú de una profesión como esta?) Había demasiada condescendencia masculina.
Inge Morath visitó España varias veces, se convirtió en la primera mujer en inmortalizar con su cámara las fiestas de San Fermín en Pamplona. Lo hizo en 1954, durante los nueve días que dura la fiesta. La fotógrafa estaba totalmente entusiasmada con la extravagancia de una celebración que le era totalmente desconocida.
Morath consiguió, incluso, que la dejaran entrar en la habitación de dos toreros mientras se vestían antes de salir a la plaza, un momento muy solemne e íntimo, cargado de simbolismo y significado religioso, al que parecía prácticamente imposible que tuviera acceso un fotógrafo, y menos una mujer. Morath no solo consiguió permiso, sino que acertó a romper la desconfianza y el reparo de los toreros hacia ella con una sola frase:
Miradme, siempre llevo pantalones cuando trabajo. No soy un hombre ni una mujer, solo un ojo detrás de una cámara.


En 1962, Morath se casó con el dramaturgo Arthur Miller y la mujer fuerte e independiente acabó plegándose ante la fama de su marido. En una carta a la Agencia Magnum, Morath pidió a la agencia que rebajaran su membresía de ‘miembro de pleno derecho’ a ‘colaboradora’. Inge Morath justificó así su petición: Tengo que cuidar de un marido cuyo talento superior necesita muchas veces de mi cocina más que de mi fotografía. A pesar de ello, Morath siguió haciendo fotos y publicando con regularidad hasta su muerte en 2002, en Nueva York, a los 78 años.

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