#10 Shirin Neshat

(para ver la galería, hacer click en la imagen)

Shirin Neshat (Qazvín, Irán, 1957) es una de las artistas más prominentes de su país. Vivió allí hasta que cumplió los 17 y se marchó a Estados Unidos para estudiar. Después de eso, ha vuelto a su país varias veces y ha sido testigo de los cambios que allí se han producido.


Soy una persona nómada. Considero que, ahora mismo, Nueva York es mi hogar, pero es algo a lo que he tenido que adaptarme. Cuando eres un inmigrante, cuando eres un nómada, aprendes a hacerte con el espacio en el que estás, trabajarlo y hacerlo tu casa. Y eso se ha convertido en mi naturaleza. De hecho, si volviera a Irán, no estoy segura de si realmente volvería a sentirme parte de esa sociedad. Así que tal vez he perdido para siempre esa idea hogar.


La obra de Neshat, que además de fotógrafa es artista audiovisual, trata de mostrar lo que es ser mujer en las sociedades islámicas contemporáneas. Su posición para tratar el tema es privilegiada: vivió su adolescencia en Irán y 11 años después para encontrarse con una sociedad totalmente diferente, con las antiguas libertades cercenadas a manos del islamismo radical.


En ese ‘nuevo’ Irán que la tomó por sorpresa los hombres ya no establecían contacto visual con ella. Las mujeres de Teherán, aquellas que antes usaban minifalda, iban ocultas bajo enormes telas negras y se habían convertido en sombras silenciosas que recorrían las calles.


Neshat reflejó los sentimientos que aquello le producía en una serie de sorprendentes fotografías que mostraban mujeres en chadores, algunas con armas de fuego. Neshat conceptualizó y dirigió la serie ‘Mujeres de Alá’ y apareció en muchas de las fotos. El objetivo era explorar la dicotomía entre religión, política, violencia y feminismo.


Creo que mi fotografía se ha vuelto cada vez más narrativa. Es como si ya no pudiera hacer una sola fotografía que funcione por sí sola. Creo que es por la influencia que ha tenido en mí el hacer películas, pero en mis fotografías no uso fondos, soy muy minimalista. Reduzco mis elementos a las manos, a la cara, a la mirada. Tengo una relación muy escultural con la figura humana. Este no es el caso de mis películas y vídeos, en los que utilizo mucho paisaje, coreografía y música, y donde hay mucho movimiento y, a veces, incluso color.


Hay algo especial en hacer retratos de gente. Nada es más poderoso que la expresión humana. Un retrato tiene la capacidad de coger a personas muy comunes y hacer que cada una de ellas sea importante y se convierta en una especie de monumento. Si nos fijamos en estas caras, desde las de las amas de casa hasta las de las personas que trabajan en la refinería de petróleo y las de los niños pequeños, cada una de ellas está llena de significado. Y creo que todos somos así. Pienso en estas personas como monumentos escultóricos.


No me censuro. Pero me pongo muchos límites porque no soy el tipo de artista que quiere poner el dedo en la llaga. Incluso si soy crítica, lo soy una manera muy tranquila, me gusta la sutileza. En ese sentido, incluso cuando trato la política, lo hago con un toque poético. Debo agregar que mi trabajo generalmente mira atrás en el tiempo, rara vez se trata del momento presente.


La fotógrafa busca no solo denunciar la situación que vive la mujer en muchas sociedades islámicas, también persigue crear espacios para la reflexión y el diálogo. Para ello, al igual que hace con el blanco y el negro, une elementos y conceptos opuestos, como son la dicotomía hombre/mujer, individuo/sociedad, tradición/renovación u oriente/occidente.


La suya es una obra social, política y comprometida, a la vez que eminentemente creativa.

close-alt close collapse comment ellipsis expand gallery heart lock menu next pinned previous reply search share star